Emprender, nunca es tarde

Tal vez mi historia sea algo parecida a la de muchos que hallaron su vocación luego de diversas dificultades. No es difícil encontrar hoy en día relatos de motivación que nos inspiren a luchar por lo que realmente queremos. Solo pretendo que, luego de leer esta corta nota, puedas creer un poco más en ti. Puedas entender que podemos alcanzar cualquier cosa que nos proponemos, emprender cualquier proyecto por difícil que parezca.

En cierta ocasión, hablaba con un viejo amigo sobre lo que le podemos dar a otros para motivarlos y ayudarlos. Pero no hacía referencia a la parte material, yo hablaba de algo más trascendental. Él me decía que, posiblemente, no tenía nada para aportarle valor a la vida de las personas. Que como no tenía muchos conocimientos o habilidades poco podría hacer por la sociedad.

Debo confesarte que me sorprendió en gran manera que el tuviese esa opinión. Es mi amigo desde hace varios años y conozco el inmenso potencial que tiene como persona y profesional. Además, soy un creyente de que todos tenemos algo valioso para compartir, algo que puede ayudar a otros a superarse, a crecer, a creer, a no rendirse. Poco tiempo después, él se convenció de que todos podemos dejar huella en nuestros tiempos.

La vida se ha encargado de darme la razón, todo lo que me ha pasado, bueno y malo, me ha servido. Mi historia se sigue escribiendo, pero aquí te dejo un pequeño segmento de algunos capítulos importantes. Algo que, para esta ocasión, vale la pena contarte.

A veces te sientes atrapado por la rutina. ¿Amas lo que haces?

Es una pregunta con mucho poder, encierra un conjunto de variables e incertidumbre que me imagino, has experimentado. En cierta parte de mi historia todo andaba en modo automático. Estaba trabajando para vivir y viviendo para trabajar, estaba sobreviviendo. Simplemente estaba actuando de acuerdo a lo que otros esperaban de mí, mi realidad jamás había sido tan plana.

Y me metí ahí como muchos lo hacen, trabajando de sol a sol, 6 días a la semana, por algo de salario. En definitiva, cambiando mi tiempo por algunos pesos, laborando fuerte para que otros cumplieran sus sueños. Eso es lo normal, definiendo normal a lo que la mayoría de nosotros hacemos en la vida. Lo más preocupante del caso, haciendo algo que no me apasionaba, aunque sinceramente lo hacía bien.

“Esclavo de la rutina”, no puedo encontrar una mejor definición para mi situación en ese entonces. Y la verdad es que muchos pasamos por eso, muchos seguimos la corriente y postergamos lo que realmente importa. Es fundamental que lo pienses bien, que te hagas esas preguntas poderosas. ¿Eres feliz haciendo lo que haces? ¿Lo que desempeñas te lleva al lugar donde deseas ardientemente estar mañana?

Nunca es tarde para ir por tus objetivos de vida

Y así, Pasaron más de 10 años para que me diera cuenta que estaba haciendo algo que no me apasionaba. Lo sé, 10 años es demasiado para no enterarme antes, puede ser que me juzgues, a lo mejor me comprendes. Lo cierto, es que siempre hacia las cosas con entusiasmo, pensando positivo y actuando con honestidad, pero nunca estaba completo. Había un vacío que no me permitía disfrutar de mi trabajo, cada día se le añadía un peso más a mis hombros.

Yo trabajaba en una importante compañía de maquinaria para construcción, como jefe del departamento de servicio técnico. Desempeñaba labores como Ingeniero mecánico, siendo un Ingeniero de sistemas, ¡vaya dilema! Sabía que lo que amaba se relacionaba más con el mundo digital e informático, que con motores y sistemas hidráulicos. En algún momento podré contarte como llegué hasta ahí, porque de verdad es una historia bastante extensa.

Aquel trabajo me daba para sobrevivir y eso era suficiente para mí, el sueldo, Sin embargo, no compensaba mis labores. Solo fue, hasta que mi salud se vio notablemente afectada por mis labores mecánicas y de estrés laboral que reaccioné. Después de una amarga experiencia, donde se vio involucrado en las peores condiciones mi sistema respiratorio, pude crear conciencia. Decidí saltar al “abismo,” salir de mi “zona de confort” y despertar del letargo en el que me encontraba.

Una cruda lección

No puedo mentirte, entré en razón de una de las formas más crueles posibles, estoy convencido de que lo necesitaba. Así que, opte por seguir mis sueños, lo que tanto quería, era la ocasión perfecta para iniciar nuevamente. Puede ser que te suene algo novelesco, pero es que las cosas son de esa forma. La vida es muy corta y es solo una, ¿qué más tenía que pasarme para darme cuenta de que no estaba viviendo?

Empecé a mejorar mis hábitos, comencé a leer más, a educarme financieramente, a buscar oportunidades donde antes solo veía problemas. Me reté a ser una mejor versión de mí, me dispuse a cambiar mi mentalidad y actitud. Sabía que tenía que hacerlo todo por conseguir lo que quería, tomé el timón y le di otro rumbo a mi vida. Ese rumbo que necesitaba para salir de la frustración y eliminar las conductas de resignación que tanto me acompañaban.

Pase de ser un ingeniero de servicio mecánico a un director de proyectos digitales, a desempeñarme también como freelancer. Lo más importante de todo, a laborar en el campo que me apasiona. Muchas personas me criticaron, aún hay algunas que lo hacen, porque en la mecánica yo tenía una excelente “proyección”. Eso ya no me afecta, si no vives para hacer lo que te motiva exponencialmente, en realidad no vives.

Apuntes finales, ahora te toca a ti emprender

Ahora que estoy haciendo lo que me gusta puedo decirte varias cosas importantes. Una serie de recomendaciones y conclusiones que llegan a mi mente en estos momentos:

  1. No me arrepiento de no haber tomado la decisión de “trabajar” en lo que me apasionaba desde antes. Todo lo que me pasó me enseñó cosas muy valiosas, lecciones que necesitaba aprender.
  2. Vuelvo y lo repito: Nunca es tarde para emprender, para iniciar tu negocio, para arrancar con ese ambicioso proyecto en el que tanto piensas. Lo que si te recomiendo es que no lo pienses más y actúa, pasa al nivel de la acción.

  3. No te quedes con la educación normal, la que todos vemos en nuestras vidas. Aprende un idioma, edúcate en la parte financiera, lee sobre crecimiento personal, estudia sobre tecnología y herramientas digitales. Nuestra era nos invita a eso, a descubrir temáticas que nos abren paso al futuro.
  4. Cada historia es diferente, no te compares con nadie, eres único y tu destino también. No importa si otros triunfan a una corta o mayor edad, si tienen poco o mucho para invertir. Lo que cuenta es lo que tu deseas hacer y la voluntad que tienes para hacerlo.

  5. Debes amar lo que haces, y lo logras cuando te desempeñas en lo que te gusta y en lo que crees. La pasión es algo que nos eleva, que nos hace evolucionar constantemente.
  6. Puedes lograr lo que sea, incluso una completa libertad financiera, una vida de prosperidad. Debes tener varios proyectos, negocios por internet, inversiones, lo que sea que te genere ingresos pasivos. Lograr una economía de abundancia va a ser misión imposible si piensas ser un empleado toda tu vida.

  7. Para cerrar con broche de oro lo más importante: Nunca pongas el dinero, o la estabilidad económica que creas tener, por encima de otras cosas que son de verdad importantes. Lo material jamás estará por encima de tu salud, familia, amor propio. Muchas veces elegí exponer mi salud por rendir más del máximo y casi me cuesta la vida.

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Andrés Gómez

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